Productos químicos en nuestra vida diaria




El simple hecho de lavarse la cara o el pelo, maquillarse, cepillarse los dientes, aplicarse un desodorante o teñirse el pelo se puede convertir en un atentado contra la salud si no se eligen los productos adecuados. Y es que buena parte de la industria cosmética utiliza aún como ingredientes de sus geles, jabones, perfumes, champús, maquillajes, desodorantes, productos para bebés, dentífricos, espumas de afeitar, etc., sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves, cáncer incluido. Una realidad consentida por las autoridades que debe ser puesta en conocimiento del lector.

Muchas causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales y daños genéticos a futuros bebés entre otros. Además de ser agresivos para la piel, éstos agregados químicos pueden ser nocivos para la salud a largo plazo. Muchos de estos ingredientes son cancerígenos y son usados por la industria cosmética sólo porque resultan más económicos.
Este tipo de sustancias se encuentran sistemáticamente en
los humanos, en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical, lo que demuestra su amplia y descontrolada dispersión, según constata un informe realizado por Greenpeace.

Aquí enumeraremos solo los componentes más comunes. Sustancias que, afortunadamente, no se usan en la cosmética natural en la que más del 90% de sus componentes son materias primas naturales de origen no animal. Por precaución, evítelas en la medida de lo posible. Estás son:

Aceites minerales

Se trata de sustancias derivadas del petróleo que la industria cosmética utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas de tal forma que resulte agradable ponerlas sobre la piel. También son uno de los ingredientes principales de los productos para el cabello, las lociones para después del afeitado, los desodorantes, los enjuagues bucales, los aceites para bebés, las pastas de dientes, etc.

Su uso industrial resulta muy rentable ya que son aceites que cuesta muy poco obtener, algo que para algunos prima sobre el hecho de que sean altamente cancerígenos. Además estas sustancias cubren la piel como si fueran una envoltura de plástico de tal forma que tapan los poros, bloquean la respiración de las células, extraen la humedad de la piel y la sacan a la epidermis de manera que ésta aparece brillante e hidratada. Pero sólo aparentemente porque, en realidad, a causa de esa capa plástica que la recubre la piel queda incapacitada para cumplir con sus funciones de defensa. Entre otras cosas, impide eliminar toxinas a través de la piel y, como consecuencia, aparecen acné, irritaciones, rojeces y otros desórdenes además de hacer que envejezca prematuramente. De ahí que cuando se dejan de usar estas cremas con aceites minerales la piel aparezca aún más seca y estropeada que cuando se empezaron a usar.

En las etiquetas estas sustancias pueden aparecer en su denominación latina o castellanizada (vea a este respecto el recuadro adjunto). Las más habituales son aceite mineral, paraffinum, paraffinum liquidum, petroleum, etc.

También son derivados del petróleo sustancias como la cera microcristalina, el ozokerite, el ceresin y la vaselina. Pero de entre estos derivados destaca especialmente el glicol propileno. Se trata de un líquido incoloro que forma parte de la composición de multitud de productos cosméticos... ¡y también de pinturas, detergentes para ropa, ceras para suelos y anticongelantes y líquidos de freno de los coches! De esta sustancia se pregona que ayuda a retener la humedad de la piel y que hace que ésta se perciba al tacto suave y sedosa... pero lo que no se dice es que numerosos estudios relacionan el glicol propileno con la dermatitis de contacto y con algunos trastornos del riñón o del hígado, que puede inhibir el crecimiento de las células epidérmicas e irritarlas (de hecho se le considera el principal irritante de la piel, incluso en concentraciones muy bajas) y que puede también irritar los ojos, causar trastornos gastrointestinales, náuseas, dolor de cabeza y vómitos además de afectar al sistema nervioso central.

Ftalatos

Los ftalatos son sustancias disolventes y suavizantes que se pueden encontrar con excesiva facilidad en cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo y desodorantes. Y eso que el Parlamento Europeo prohibió su uso -a partir del pasado 1 de enero- en la fabricación de juguetes que puedan meterse en la boca y en artículos de puericultura ya que se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endocrino así como con un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer. Así al menos consta en algunos estudios; por ejemplo, en el realizado por la Universidad de Rochester (Estados Unidos) que señala que la exposición a estas sustancias está también ligada a un elevado riesgo de anomalías genitales en bebés varones. Pues bien, hay seis tipos de ftalatos que no se pueden usar ya ni en la fabricación de juguetes por razones de seguridad pero puede encontrárselos en diversos cosméticos. Revise las etiquetas y evítelos, especialmente los tres primeros que mencionamos. Hablamos del dietilhexiloftalato (DEHP), el dibutilftalato (DBP), el butilbenzilftalato (BBP), el diisononilftalato (DINP), el diisodeciloftalato (DIDP) y el dinoctilftalato (DNOP).

Fenol y fenil

El fenol y el fenil son sustancias que se utilizan como desinfectantes en el ámbito de la medicina y como conservantes en la industria de la cosmética. En el caso del fenol, por ejemplo, es conveniente saber que se trata de un alcohol que se produce mediante la oxidación parcial del benceno lo cual lo convierte en un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel. Nitropheno, phenolphthalein o chlorophenol son sólo algunas de las denominaciones bajo las que puede aparecer. En cuanto al fenil -que se incluye muy a menudo en los cosméticos con el nombre de phenylenediamine sulfate- penetra por la piel, accede al torrente sanguíneo y puede causar problemas hepáticos.

Estos alcoholes son incorporados en productos de todo tipo pero especialmente en los enjuagues bucales. De hecho, algunos contienen más alcohol que la cerveza, el vino y otros licores (por ejemplo, el conocido Listerine contiene un 21,6% de alcohol y por ello en el recipiente figura una etiqueta de advertencia). Etiqueta que, sin embargo, no aparece en las lacas para el pelo, en muchas de las cuales el 95% de su composición la suele constituir el alcohol etílico. Pues bien, debe saber que cuando se enjuaga la boca con ellos el alcohol actúa como solvente y hace a los tejidos más vulnerables a padecer distintas dolencias, incluido el cáncer. Al menos así lo demuestran algunos estudios realizados al respecto. Los datos no dejan lugar a la duda: los varones que normalmente utilizan enjuagues que contienen un 25% de alcohol tienen un 60% más de posibilidades de padecer cáncer de boca o de garganta que quienes no los usan. En el caso de las mujeres ese peligro llega al 90%.

Solventes

Muchos estudios relacionan los solventes con el aumento de la incidencia de cáncer. Algunos de ellos -como los que contienen el término isopropil- se usan también como solventes de pinturas y forman parte de la composición de los líquidos anticongelantes de los coches. Es una sustancia derivada del petróleo que, sin embargo, la industria cosmética convencional incluye en tintes de pelo, cremas de mano, exfoliadores, cremas y espumas de afeitar, colonias y otros muchos cosméticos.

Colorantes

Son sustancias que se emplean para darle el color deseado a cremas, geles de baño, maquillajes, tintes, etc. Pues bien, muchos de ellos han demostrado -al menos en animales- ser altamente cancerígenos y alterar las moléculas de ADN. Se les puede reconocer porque sus denominaciones incluyen las sílabas anilin o anilid -por ejemplo, el acetanilid- o por otras fórmulas más sencillas como HC (HC Orange 3), Acid (Acid red 73) o Pigment (Pigment Green 7).

Ingredientes artificiales o sintéticos

1,4 dioxano, un químico cancerígeno, se crea cuando los ingredientes se procesan con el óxido de etileno que es un derivado del petróleo. Entre los compuestos más comunes están los PEG. Hay que desechar aquellos productos con los siguientes ingredientes: PEG, polietileno, polioxietileno, u oxynol.

Los PEGs -abreviatura de glicol polietileno- que son sustancias emulgentes que se utilizan para cuajar agua y grasa o detergentes. En sí mismas no son tóxicas pero contribuyen a eliminar el factor protector natural de la piel por lo que el sistema inmune queda más expuesto y, por tanto, es más vulnerable. Es decir, que la piel y, por extensión, el organismo se hacen más receptivos a otras sustancias, incluidas las tóxicas. De ahí que no se permita usar más de cinco PEGs en un mismo producto. ¿Y cómo reconocerlas? Pues suelen aparecer con las siglas PEG seguidas de un número que indica su peso molecular pero también se las reconoce por las letras eth al final como es el caso de steareth, MYRETH, oleth, laureth, ceteareth o -uno de los más empleados- sodium laureth sulfate. Este último no debe confundirse con el sodium lauryl sulfate, un detergente muy irritante utilizado en el 90% de los champús y dentífricos convencionales que se encuentran en el mercado. Su efecto es tal que, por el simple contacto con la piel, se absorbe y se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro. Y su listado de efectos adversos no termina ahí ya que se sabe que también afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. De hecho, en los laboratorios se utiliza para inducir mutaciones en bacterias. Además, al menos en animales, causa problemas de pigmentación en la piel, corroe los folículos pilosos y retarda el crecimiento del pelo.

Otro químico extremadamente peligroso es la diethanolamine (DEA). Y eso que se trata de una base detergente y espesante que figura en la etiqueta de más de 600 productos cosméticos y para el hogar. Sobre esta sustancia el doctor Samuel Epstin -profesor de Salud Ambiental de la Universidad de Illinois (Estados Unidos)- afirma que, aplicada en repetidas ocasiones sobre la piel de ratas, hace aumentar exponencialmente la incidencia de cánceres de hígado y de riñón. Afirmaciones sobre su peligrosidad que serían corroboradas por John Bally -supervisor de la División de Cosméticos de la Food and Drugs Administration o FDA (la "Agencia del Medicamento" estadounidense)- al reconocer que diversos estudios han establecido el riesgo que implica una exposición continua a ella, especialmente en el caso de los niños.

Parabenos

La sustancia ubicua en e
l cuidado de la piel, está en todos los productos convencionales porque ayuda a preservar otros ingredientes y a alargar la vida útil del producto. Sin embargo, estos químicos antimicrobianos también provocan trastornos hormonales.

Liberadores de formaldehído

Se trata de uno de los conservantes más utilizados por ser un potente antimicótico. De ahí que se utilice incluso en la fabricación de materiales de construcción y de muebles ya que previene y evita la aparición de moho y hongos. Es altamente cancerígeno por inhalación. Además exponerse a él puede causar dolores articulares, de cabeza o de pecho así como alergia, irritación y envejecimiento prematuro de la piel, daño en las membranas celulares y malformaciones en los fetos. Su uso está prohibido en cosmética pero como es un conservante muy barato y efectivo la industria se las ha ingeniado para crear sustancias que directamente no se pueden considerar formaldehídos pero que lo liberan. ¿Cómo reconocerlas? De dos formas. Una es fijarse en los ingredientes que se acompañan de la palabra urea como diazolidinil urea, imidazolidinil urea o poliximetileno urea (no debe confundirse con la urea que se encuentra en la sangre y que es el resultado del metabolismo de las proteínas). La otra forma de identificar estas sustancias es fijarse en que llevan las letras DM delante del nombre del conservante químico como es el caso de la DM hidantoina. Respecto de estas dos sustancias destacan los estudios realizados en la prestigiosa Clínica Mayo (Estados Unidos) que demuestran que el imidazolidinil urea y el DM hidantoina irritan el aparato respiratorio y la piel y pueden producir palpitaciones.

Y los mencionados no son los únicos conservantes liberadores de formaldehído. También lo hacen el dimetil oxazolidino, hidroximetil-glicinato de sodio, el armilacetato o el alkifenol.

Fragancias artificiales

Hablamos de fragancias muy baratas y de fácil producción que se añaden a perfumes, geles de ducha, jabones, desodorantes, productos para los bebés, champús, cremas de manos y corporales, etc. Se las considera peligrosas porque son bioacumulativas y se sospecha que puedan producir trastornos en los sistemas reproductor y endocrino. Además se ha observado que una vez sobre la piel pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer. Entre otras muchas, se esconden en denominaciones como acetil hexametil -que incide sobre el sistema nervioso- o bromocinnamal -que resulta irritante para la piel-. Una de las más utilizadas es el tonalide.

Aminas

Son compuestos de amoníaco (MEA, DEA, TEA) y pueden formar nitrosaminas perjudiciales cuando entran en contacto con nitratos. Se utilizan como agentes espumantes, estabilizadores de síntesis y para ajustar el pH de los cosméticos. Pueden causar reacciones alérgicas, irritación de los ojos y sequedad de la piel y el cabello.

Los sulfatos

Los sulfatos como laurilsulfato de sodio son detergentes fuertes que proporcionan consistencia a los productos de limpieza, jabones y champús. A menudo derivados del petróleo, los sulfatos también pueden proceder del coco y otros aceites vegetales que podrían estar contaminados con pesticidas. Los sulfatos pueden causar irritación de los ojos y erupciones de la piel.

Protectores solares químicos

La
oxibenzona y el octilmetoxicinamato, se ha demostrado que alteran la actividad endocrina. El dióxido de titanio y el óxido de zinc son alternativas más seguras.

Quats

El
cloruro de benzalconio, cloruro de steardimonium, el bromuro de cetrimonio, y cloruro de cetrimonio, dan una carga positiva a los acondicionadores para evitar la estática. Son necesarios para que los acondicionadores hagan su papel, pero sólo deberíamos permitir los quats más suaves en nuestra belleza: hydroxypropyltrimonium cloruro de guar, oligosacáridos hydroxypropyltrimonium, y SugaQuats.

Compuestos antibacterianos, tales como
triclosan y chlorphenesin, no se descomponen en el medio ambiente y pueden contribuir a la resistencia bacteriana.

Los polímeros sintéticos, como el poliacrilato de sodio y carbómero, provienen de petróleo y dan viscosidad a los productos de cuidado de la piel. Son muy elaborados y su fabricación genera subproductos tóxicos.

Los colores sintéticos están hechos de
alquitrán de hulla. Contienen sales de metales pesados que pueden depositar toxinas en la piel, generar sensibilidad e irritación cutánea. Los estudios en animales han demostrado que la casi totalidad de ellos son cancerígenos. Aparecen etiquetados como FD&C o D&C, seguidos por un color y un número.

Quelantes

EDTA disódico y tetradisodium EDTA, se utilizan en productos de cuidado personal para eliminar las impurezas de materias primas de baja calidad. No es fácil su biodegradación en el medio ambiente.

Nanos

La nueva tecnología sin resultados concluyentes en los estudios pero potencialmente peligrosa. La investigación sugiere que cuando las minúsculas nano partículas penetran en la piel, pueden causar daño celular.


Antioxidantes sintéticos

El butilhidroxitolueno o BHT (también puede aparecer como E-321) a pesar de no ser un agente mutágeno es capaz de modificar la acción de ciertas sustancias que pueden provocar cáncer. Se ha constatado en ratas que a altas dosis afecta a la reproducción y al número y desarrollo de las crías.

El bisfenol A o BPA se encuentra en muchos envases de bebidas, la parte interior de la mayoría de las latas del alimentos y de bebida (incluyendo latas de soda), tapones de botellas, cubiertos plásticos, envases plásticos de almacenaje del alimento, juguetes, selladores dentales,
otros compuestos dentales, tuberías de agua, lentes de la espejuelos, y más. El policarbonato se mezcla a menudo con otros plásticos para crear productos tales como artículos de las cajas del teléfono mó
vil, de las piezas del coche, de equipo electrónico, equipamiento médico y del hogar. Porque BPA está en las tinta de impresoras, periódicos y recibos sin carbono, la mayoría del papel reciclado la contiene, incluyendo las toallas de papel y el papel usados para contener el alimento.

El problema es que BPA emigra del plástico a sustancias vecinas tales como alimento, agua y saliva. El calor, el contacto con sustancias ácidas (como el vinagre y la soda) y alcalinas (como el bicarbonato de soda), y el lavado repetido de los plásticos del policarbonato aceleran el proceso. De lixiviados (agua de basura) el BPA también entra al agua subterránea de los plásticos llevados a los vertederos. Aunque la mayor parte de nuestro insumo sea a través de la dieta, el BPA se puede también inhalar, y puede penetrar por la piel a nuestra sangre por medio del agua de baño.
Por ser tan invasivo, todos tenemos BPA en nuestro cuerpo. Un estudio por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (Centers for Disease Control and Prevention ) encontró BPA
en el 95 por ciento de muestras de orina. Está también presente en sangre, líquido amniótico, tejidos fetales, líquido ovárico y leche materna. Los niños y los pequeños niños están más expuestos a BPA que los adultos porque – en relación a su tamaño - respiran, beben y comen más, se echan todo a sus bocas, y no tienen la capacidad para limpiar el producto químico de sus
cuerpos tan rápidamente como los adultos.

Algunas medidas de seguridad de BPA para alimento y bebida.

* Eviten las latas. Los “alimentos conservados son probablemente el mayor contribuidor de BPA en nuestras dietas, no los plásticos,” dice Vandenberg. También, ella asevera que los padres deben comprar fórmula infantil en polvo en vez de líquida, porque tiene menos exposición al BPA debido a la envoltura interior de las latas.

* Si usted utiliza el papel de envoltura plástico, intente encontrar uno que no contiene BPA. Vandenberg dice el problema es que no se requiere que las compañías informen del contenido del papel plástico, agregando, los “estudios demuestran que muchos de estos contienen BPA y otros interruptores endocrinos.”

* Caliente y almacene el alimento en envases de cerámica o de cristal. La etiqueta “sirve para microonda” en un envase de alimento plástico significa solamente que el plástico no derretirá. Si el producto contiene BPA, emitirá en su alimento más rápidamente cuando es caliente.

* Cerciórese de que las botellas de bebé, los pacificadores y los juguetes para los niños sea BPA-libre.

* Evite el agua embotellada, especialmente en botellas plásticas. Según Food & Water Watch, el agua embotellada es más costosa y no más segura que el agua de pluma. De hecho, es a menudo agua de pluma (grifo) en botella.

* Utilice el metal o los utensilios de madera cuando usted cocina. Utilice tableros para picar de madera en lugar de plásticos, y limpie bien después de cada uso.

* Traiga sus propios, envases libres de BPA para las sobras y alimentos para llevar.

* Recicle. Los envases de plástico y el empaquetado están estorbando nuestros vertederos y están lixiviando (filtrándose) estos interruptores endocrinos en el agua subterránea, además de estropear el paisaje y la dañar la fauna.

El plástico sin toxinas (
HDPE, LDPE, PETE, PP)

Muchos tipos de plásticos desprenden toxinas en los alimentos o líquidos que los contienen. Es preferible utilizar envases de cristal con la tapa de plástico (tipo tupperware) para almacenar alimentos, ya que el plástico contiene bisfenol A (BPA), PCBs, PBDE, ftalatos, colorantes y otras peligrosas toxinas. El PBDE puede producir infertilidad, y el BPAs hace estrago en el sistema endocrino al tener el mismo comportamiento que los estrógenos.

Evitar las bandejas y vasos de estirofoam (similar al corcho blanco), sobre todo con líquido caliente (máquinas de café), porque además de bisfenol A, desprenden poliestireno, un tóxico muy dañino para el organismo.

Tampoco se recomienda utilizar film transparente o papel de aluminio para conservar los alimentos. La acumulación de aluminio en el cerebro es una de las causas principales de Alzheimer. Sustituir por las bolsitas de cierre hermético tipo Zip, elaboradas con HDPE, un tipo plástico que no desprende toxinas.

Los defensores de la salud también recomiendan el no reutilizar las botellas hechas del plástico #1 (tereftalato de polietileno, también conocido como PET o PETE), incluyendo la mayoría de las botellas disponibles de agua, de soda y de jugo. Según la Guía Verde, este tipo de botellas pueden ser utilizadas sin problemas una vez pero en sucesivas veces podría desprenderse DEHP-otro carcinógeno humano probable-cuando están en condiciones de desgaste.

Otra mala opción para las botellas de agua, reutilizables o no, es el plástico #3 (chloride/PVC polivinilo), que puede desprender sustancias químicas que perturban las hormonas en los líquidos que almacenan y que desprenden agentes carcinógenos sintéticos al ambiente cuando son incineradas.


Los únicos plásticos seguros para almacenar alimentos, agua y otros líquidos son:

  • PEAD: Polietileno de Alta Densidad (en inglés conocido como HDPE o PE-HD) identificado por el número 2.
  • PEBD: Polietileno de Baja Densidad (en inglés conocido como LDPE o PE-LD) identificado por el número 4.
  • Polipropileno (PP) identificado por el número 5.

Tipos de plásticos.


La identificación de los envases de plástico recuperables se logra fácilmente mirando el número, o las siglas del sistema de identificación americano SPI (Society of Plastics Industry).
En la base del envase suele aparecer un número indicando el tipo de plástico dentro de un triángulo.


1 PETE (Polietilentereftalato).
2 HDPE (Polietileno de alta densidad).
3 V (Vinílicos).
4 LDPE (Polietileno de baja densidad).
5 PP (Polipropileno).
6 PS (Poliestireno).
7 (Otros).




Envases inocuos.

Se define envase como todo recipiente destinado a contener un alimento, con la misión de presentarlo, protegerlo y preservarlo. Los envases deben ser inertes e inocuos, es decir, no deben aportar ningún tipo de sustancia contaminante al alimento que contienen, ni reaccionar con los compuestos del alimento. El vidrio es uno de los materiales de envase más inocuos e inertes del mercado.
Por ello, es mejor reutilizar botellas de vidrio y no botellas de plástico para envasar aunque sólo sea agua; sólo tenemos que dejar una botella de plástico que hayamos probado antes sin tocarla y al cabo de la semana probarla y observaremos el sabor que ésta adquiere.

El talco

Es una sustancia químicamente muy similar al asbesto o amianto, elemento conocido por provocar cáncer (especialmente de pulmón). El talco forma parte de numerosos productos cosméticos, entre ellos los maquillajes y los polvos para los bebés. Pero también se emplea para lubricar los condones. En este sentido, por ejemplo, ya en 1997 se publicó en la Revista Americana de Epidemiología que a largo plazo usar talco en la zona genital hace que el riesgo de padecer cáncer de ovarios aumente hasta un 60%. Además se sabe que tapa los poros de la piel y que impide sus funciones normales.

Aluminio

Es otro elemento sobre el que también hay sospechas fundadas acerca de su toxicidad. De hecho se han realizado numerosos estudios -algunos de ellos incluso por la Organización Mundial de la Salud- sobre la relación entre el aluminio y el Alzheimer. Destacando el hecho de que en las autopsias realizadas a pacientes que padecían esa enfermedad se encontraran en sus cerebros grandes concentraciones de aluminio. Además gracias a esas investigaciones se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Y su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel. De ahí que los cosméticos que lo contienen sean una fuente de contaminación que se debe tener muy en cuenta. Especialmente porque el aluminio -en sus distintas formas- puede encontrarse en cremas hidratantes, pintalabios, desodorantes, antitranspirantes, etc. Un ejemplo de la utilización cosmética del aluminio es su presencia -en forma de clorhidrato de aluminio- en la mayoría de los antitranspirantes que se encuentran en el mercado. Sólo que si bien su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los brazos. Y tal sería la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentren precisamente donde se encuentran esas glándulas.

Cabe agregar que efectos similares a los del clorhidrato de aluminio los provocan los parabenos, sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizadas en multitud de productos de belleza. Estas sustancias pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos -en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en piel y en más del 70% de los que se enjuagan.

Mercurio

El mercurio es un metal pesado de elevada toxicidad a pesar de lo cual a la industria cosmética se la permite utilizarlo como conservante en productos de maquillaje y desmaquillaje de los ojos siempre que su concentración máxima sea del 0,007%. En la etiqueta se puede encontrar bajo la nomenclatura tiosalicilato de etilmercurio.

Conclusión

Tras lo expuesto nuestro consejo es obvio: opte por productos naturales. Y sepa que para que un cosmético pueda considerarse "natural" ha de estar compuesto en más del 90% por materias primas naturales de origen no animal y carecer de sustancias irritantes, tóxicas o peligrosas. Tienen además la ventaja de que las sustancias que se usan en su fabricación proceden mayormente de plantas por lo que en muchos casos fortalecen y mejoran también las funciones dérmicas.

Eso sí, sepa que no existe una cosmética 100% natural ya que la mayoría de los productos llevan algún conservante -aunque sea suave- para garantizar su durabilidad y un emulgente que permita mezclar y cuajar las sustancias obtenidas de las plantas y el agua. En todo caso, la cantidad de sustancias químicas o sintéticas que se añaden -como vemos, por pura necesidad- es menor de un 10% de la composición final del producto. Esto explica, entre otras cosas, su elevado precio, superior al de los productos que para los mismos fines ofrece la industria cosmética convencional. Claro que cuando está en juego la salud no debería haber ninguna duda a la hora de elegir.

 

Cuanto más indefensa sea una criatura, más derecho tiene a que el hombre la proteja de la crueldad humana. Mahatma Gandhi
El hombre es en verdad el rey de todos los animales, pues sus crueldades sobrepasan a las de estos. Leonardo Davinci
El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales. Schopenhauer
La grandeza de una nación puede conocerse por el modo en que se trata a sus animales. Gandhi
Llegará un tiempo en que los seres humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano. Leonardo Davinci
Para los animales todos los humanos somos nazis y toda la vida un eterno Treblinka. Isaac Bashevis Singer
La vida es muy peligrosa; no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. Albert Einstein
El racista viola el principio de igualdad al dar un peso mayor a los intereses de los miembros de su propia raza, cuando hay un enfrentamiento entre sus intereses y los de otra raza. El sexista viola el mismo principio al favorecer los intereses de su propio sexo. De un modo similar, el especista permite que los intereses de su propia especie predominen sobre los intereses "esenciales" de los miembros de otras especies. El modelo es idéntico en los tres casos. Peter Singer
El hombre puede vivir y estar sano sin que tenga que matar animales para alimentarse. Si come carne se hace culpable del asesinato de los animales, sólo para dar gusto a su propio paladar. Tolstoi
Mientras los hombres sigan masacrando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría, ni la paz, ni el amor. Pitágoras
Los animales existen en el mundo por sus propias razones. No fueron hechos para el ser humano, del mismo modo que los negros no fueron hechos para los blancos, ni la mujer para el hombre. Alice Walker
La gente dice con frecuencia que los humanos siempre han comido carne, como si ésta fuera una justificación para continuar la práctica. De acuerdo con esta lógica, no deberíamos tratar de evitar que la gente mate a otra gente dado que esto también ha sucedido desde el comienzo de los tiempos. Isaac Bashevis Singer
Los amigos de los animales: primero acarician a la ovejita, después se la comen frita; primero insultan al pescador, después se comen la trucha al horno. A los cazadores no los quieren, pero el corzo frito sí. Karlheinz Deschner
Mi punto de vista es que todos aquellos que estamos a favor de los animales dejemos totalmente el consumo de carne y también hablemos en contra de él. Albert Schweitzer
La anonimidad de nuestras víctimas del reino animal es lo que nos hace sordos a sus gritos. Luis Rinser
Hay de hecho, sólo dos categorías de científicos que no se oponen a la vivisección: aquellos que no saben suficiente de ella, y los que obtienen dinero de ella. Dr. Werner Hartinger
Las conclusiones obtenidas de la experimentación con animales, cuando se aplican a las enfermedades humanas, conducen a un retraso del progreso, confunden, y perjudican al paciente. Dr. Monelm A. Fadall
Estoy a favor de los derechos de los animales al igual que de los derechos humanos. Es la única manera de ser un humano completo. Abraham Lincoln
Cuando un hombre tortura animales en los laboratorios viviseccionistas se lo llama científico, cuando un activista vegano libera a los animales torturados se lo llama ecoterrorista. Luciano Bonfico